Galvanizado

Galvanizado por Inmersión en Caliente



Es la aplicación de un recubrimiento de zinc, unido metalúrgicamente al acero, con el objetivo de evitar la corrosión. Lo que alarga la vida de tu inversión.

El hierro y el acero se oxidan rápidamente cuando están expuestas a la acción de la atmósfera y el producto de la oxidación que es esencialmente un óxido de hierro hidratado, y que no protege al metal base, por ello éste sigue atacándose y llega a destruirse totalmente. Una forma de evitar el óxido o corrosión es cubrir la superficie con una barrera impermeable para evitar que la humedad o el aire lleguen al metal. Las capas de pintura se deterioran con el tiempo y entonces permiten el paso de la humedad. Una vez que esto sucede el metal empieza a oxidarse y se deteriora rápidamente.

Proceso

 
 

Recubrimiento

Cómo el galvanizado protege el acero


El recubrimiento consiste en una progresión de capas de aleación zinc-fierro unidas metalúrgicamente al acero base.

Como una protección-barrera, el galvanizado provee un recubrimiento tenaz de zinc metalúrgicamente unido que cubre completamente la superficie del acero con una capa de aleación zinc hierro, la cual tiene mayor dureza que el acero base. Esto provee una capa exterior flexible con una adhesión más fuerte y una excepcional resistencia a la abrasión.

Una característica adicional del Galvanizado por Inmersión en Caliente es que la capa de zinc-hierro crece perpendicularmente a la superficie del acero. El efecto que esto tiene en las esquinas aristas de los materiales es que el recubrimiento ahí es generalmente mas grueso que el recubrimiento de alrededor. Esto es un marcado contraste hacia otros tipos de recubrimientos protectores que tienden a adelgazarse en las esquinas y aristas de los materiales.

El recubrimiento de galvanizado es mas resistente al deterioro físico que una capa de pintura. La totalidad de la superficie de las piezas queda recubierta tanto interior como exteriormente. Igualmente, con las rendijas estrechas, los rincones y las partes ocultas de las piezas, quedan bien protegidas.

Incluso si en el recubrimiento hay pequeñas áreas al descubierto (tales como raspaduras) por mal manejo, éstas quedan protegidas contra la oxidación. Esto se debe a la diferencia de potencial electroquímico entre el zinc y el hierro, por lo que el primero se consume con preferencia a este ultimo y le proporciona de esta manera una “protección de sacrificio o catódica”. Este tipo de protección es una de las principales virtudes de los recubrimientos obtenidos en caliente, siendo una de las grandes ventajas que ofrece sobre la protección que proporcionan los tratamientos a base de pinturas o recubrimientos plásticos.


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